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Conclusión

Nota de traducción
Este capítulo fue generado con IA a partir de la edición simplificada y puede contener errores. Por favor, reporta cualquier problema de traducción.

CONCLUSIÓN

I

C.1 Alguien que conoce el Espiritismo sólo por el giro de la mesa puede tratarlo como un pasatiempo y perder su relación con el destino humano y la vida social.

C.2 Muchos grandes descubrimientos comenzaron con pequeños hechos. De la misma manera, a partir de un fenómeno del que muchos se burlaban, ha surgido un cuerpo de conocimiento que aborda problemas que la filosofía no había resuelto por completo.

C.3 La crítica sólo es válida después de un estudio real. Hay que dejar de lado los prejuicios, examinar la doctrina cuidadosamente y luego juzgarla.

II

C.4 El espiritismo encuentra resistencia por parte del materialismo porque niega que la materia sea todo lo que existe. Sus fenómenos se denominan superstición porque parecen extraordinarios; sin embargo, muchas cosas que antes se consideraban imposibles pasaron a formar parte de la ciencia ordinaria.

C.5 Los fenómenos espirituales no son violaciones de la naturaleza, sino efectos de leyes que aún no se conocen del todo.

C.6 El Espiritismo no depende de milagros. Dice que estos hechos son sólo aparentemente sobrenaturales y pertenecen a la creación a través de leyes naturales aún imperfectamente comprendidas.

C.7 Atacarla como sobrenatural es malinterpretarla, ya que el conocimiento humano no puede suponer que la naturaleza haya revelado todos sus poderes.

III

C.8 Quienes difunden la incredulidad en el alma y en su futuro debilitan las bases de la vida moral. El Espiritismo restablece la creencia en la supervivencia después de la muerte y en la vida futura. Reaviva la esperanza, consuela el dolor y ayuda a las personas a soportar el sufrimiento.

C.9 Se oponen dos doctrinas: una niega el futuro y deja el egoísmo como regla práctica; el otro lo afirma y da una base racional a la justicia, la caridad y el amor al prójimo.

C.10 La ley no puede restringir todos los males. La conciencia y el deber deben completar lo que la ley no puede hacer. Si la vida termina en nada, el “sálvese quien pueda” se convierte en la regla lógica, y la fraternidad en una palabra vacía.

IV

C.11 El progreso humano depende de la justicia, el amor y la caridad, y éstos sólo se mantienen firmes cuando el futuro es seguro.

C.12 El progreso de las sociedades puede medirse por hasta qué punto se entienden y practican estas leyes. La historia muestra un movimiento en esa dirección: las barreras caen, los pueblos se conectan más y la justicia gana influencia.

C.13 Aún queda mucho por hacer, pero el progreso es una ley de la naturaleza. Después de buscar el progreso intelectual para obtener ganancias materiales, la humanidad aprende que el conocimiento por sí solo no trae felicidad sin paz, justicia y confianza. Entonces el progreso moral se vuelve necesario. En ese movimiento, el Espiritismo es una poderosa ayuda.

V

C.14 Si el Espiritismo avanza es porque muchos encuentran en él verdad, coherencia y consuelo.

C.15 Su crecimiento suele seguir tres etapas: curiosidad por los fenómenos, reflexión sobre la filosofía y aplicación práctica.

C.16 Su fuerza descansa menos en las manifestaciones físicas que en la luz que arroja sobre el sufrimiento, la vida futura, el destino del alma y el propósito moral de la existencia.

C.17 Para oponerse seriamente a él, es necesario ofrecer una mejor explicación de los grandes problemas de la vida y mostrar que el Espiritismo no ha hecho a las personas mejores ni más fieles a la ley moral.

C.18 El Espiritismo saca fuerza de los fundamentos de la religión: Dios, el alma, las consecuencias futuras y la ley moral. Enseña que las recompensas y los castigos son resultados naturales de la conducta, no decretos arbitrarios.

VI

C.19 El verdadero poder del Espiritismo no está en las manifestaciones materiales, sino en su filosofía y su concordancia con la razón y el sentido común.

C.20 No exige una sumisión ciega, sino una creencia basada en el conocimiento y la reflexión.

C.21 Los intentos de prohibir las manifestaciones no pueden detenerlas, ya que la habilidad mediúmnica aparece en todas las clases y lugares. Incluso la destrucción de los libros no acabaría con el Espiritismo, porque su fuente no proviene de una sola mente.

C.22 No es invención de una sola persona. Muchos de sus principios aparecen en todas las religiones y tradiciones. El estudio espírita moderno reunió estos elementos, los clarificó y separó la verdad de la superstición.

C.23 Debido a que sus raíces están profundas en la naturaleza y la experiencia religiosa, no puede ser destruida por el ridículo o la persecución.

VII

C.24 El Espiritismo puede ser visto de tres maneras: las manifestaciones, los principios filosóficos y morales que de ellas se extraen y la aplicación práctica de esos principios. Así también, algunos aceptan sólo los fenómenos, otros comprenden la moralidad y otros tratan de vivir según ella.

C.25 Desde cualquiera de estos puntos de vista, introduce un nuevo orden de ideas tendientes a la mejora moral.

C.26 Sus oponentes también pueden agruparse en tres clases: los que rechazan lo que no han estudiado, los que se oponen a ello por interés personal y aquellos cuya conducta se siente condenada por su moralidad. En todas estas formas, los motivos son el orgullo, la ambición y el egoísmo.

C.27 Aun así, incluso los resultados limitados importan. Si el Espiritismo no hiciera más que probar la existencia de un mundo espiritual más allá del cuerpo, ya sería un gran golpe al materialismo.

C.28 Comprendido más profundamente, despierta el sentimiento religioso, disminuye el miedo a la muerte, aporta resignación en el sufrimiento, debilita la tentación del suicidio y fomenta la tolerancia. Sin embargo, el egoísmo sigue siendo uno de los defectos más difíciles de erradicar.

VIII

C.29 El Espiritismo no trae una moral opuesta a la de Jesús. Lo confirma, lo explica y lo hace más directamente aplicable.

C.30 Los espíritus vienen no sólo a repetir las enseñanzas de Cristo, sino a mostrar su necesidad práctica y aclarar lo que muchas veces quedó en alegoría.

C.31 No hay nada descabellado en creer que Dios pueda permitir nuevamente un recordatorio más amplio cuando el orgullo y la codicia han oscurecido las mismas verdades. La aparición casi simultánea de manifestaciones espirituales en muchos países tiene algo de providencial.

C.32 Las comunicaciones espirituales muestran que un mundo invisible rodea la vida humana, que sus habitantes nos observan e influyen en nosotros, y que algún día todos entraremos en ese mundo.

C.33 La comunicación con quienes nos han precedido da un sentido más concreto de la vida futura y sus consecuencias morales. De esta manera, el Espiritismo asestó un fuerte golpe al materialismo y fomentó el bien mostrando los resultados inevitables del mal.

IX

C.34 Los oponentes señalan desacuerdos sobre ciertas cuestiones, pero cada nueva ciencia pasa por la incertidumbre y las explicaciones más débiles desaparecen a medida que aumenta la observación.

C.35 Los propios espíritus aconsejan la calma ante el desacuerdo. La unidad llega gradualmente. Su consejo puede resumirse en una regla: juzgar a los espíritus por la pureza de sus enseñanzas.

C.36 Un mensaje marcado por la lógica, la humildad, la bondad y la sabiduría difiere mucho de uno marcado por la ignorancia, la vanidad o la malicia. Aprender a juzgarlos es parte del progreso.

C.37 Los principios fundamentales del Espiritismo siguen siendo los mismos en todas partes: amor a Dios, práctica del bien, responsabilidad moral y progreso del alma. Las diferencias sobre puntos secundarios no modifican este fundamento.

C.38 Por esa razón, las diferencias no deberían crear sectas. La razón debe ser el juez final, y la moderación sirve mejor a la verdad que la ira. El Espiritismo tiende a la unión porque llama a la caridad.

C.39 La forma más segura de juzgar cualquier doctrina es por sus frutos. Los buenos espíritus no inspiran odio, crueldad o codicia, sino lo que es humano, benévolo y fiel al bien.

C.40 Ese camino sigue siendo la señal más segura de la verdad.