3.3 Trabajo y Esfuerzo
La necesidad de mano de obra
3.3.1 El trabajo es una ley de la naturaleza. No es sólo una regla humana o el resultado de una necesidad. Pertenece a la vida misma.
3.3.2 Esta ley incluye más que el esfuerzo corporal. El cuerpo funciona, pero también la mente y el espíritu. El pensamiento útil, el esfuerzo moral y el servicio a los demás también son tipos de trabajo.
Por qué es necesaria la mano de obra
3.3.3 El trabajo es necesario debido a la vida corporal. Ayuda al ser humano a satisfacer sus necesidades, protegerse y mejorar su condición.
3.3.4 También ayuda al progreso del alma. A través del esfuerzo, la lucha y la actividad, se desarrolla la inteligencia y se fortalece el carácter. De modo que el trabajo es a la vez una necesidad de la vida terrenal y un medio de avance.
Trabajo humano y trabajo animal
3.3.5 Los animales también trabajan, ya que deben actuar para preservar la vida. En este sentido, la naturaleza no los deja en completa inactividad.
3.3.6 Pero el trabajo humano tiene un propósito más amplio. No sólo apoya el cuerpo, sino que también desarrolla el pensamiento. Esto es lo que eleva al ser humano por encima del mero instinto. El trabajo animal sirve a la vida material; el trabajo humano sirve tanto a la vida material como al crecimiento intelectual.
Trabajo en mundos más avanzados
3.3.7 En los mundos más avanzados, la mano de obra todavía existe. La ley no cambia, pero sí su forma.
3.3.8 Cuando la vida está menos cargada de necesidades materiales, el trabajo se vuelve menos duro y menos físico. Sin embargo, nunca hay ociosidad inútil. Una vida sin una actividad digna no sería felicidad.
La riqueza no anula la obligación de trabajar
3.3.9 La riqueza no libera a nadie del deber de trabajar. Puede eliminar la necesidad de trabajar para conseguir comida, pero no elimina el deber de ser útil.
3.3.10 Quienes tengan más libertad y recursos deberían utilizarlos bien. Cuidar a los demás, mejorar la mente y hacer el bien también son formas de trabajo.
Aquellos que parecen incapaces de trabajar
3.3.11 No se culpa a quienes realmente no pueden trabajar. La justicia no condena el verdadero desamparo.
3.3.12 Lo que está mal es la inutilidad voluntaria: cuando alguien elige vivir del trabajo de otros y rechaza cualquier esfuerzo útil. Cada uno debe contribuir según su capacidad.
Trabajo dentro de la familia
3.3.13 La ley del trabajo también rige la vida familiar. Los padres trabajan para sus hijos y los niños, a su vez, deben cuidado, respeto y apoyo a sus padres.
3.3.14 Así que el trabajo no es sólo para sobrevivir. También es parte del amor, el deber y el servicio mutuo dentro de la familia.
El límite del trabajo. Descansar
3.3.15 El trabajo tiene su límite y el descanso es una ley de la naturaleza.
3.3.16 El descanso devuelve la fuerza al cuerpo y alivia la mente de la tensión material constante. Los seres humanos no están hechos para un trabajo interminable. El trabajo es necesario, pero también lo es la recuperación.
3.3.17 El verdadero límite del trabajo es el límite de la fuerza de una persona. Cada uno debe trabajar según lo que el cuerpo y la mente pueden soportar. Exigir demasiado a los trabajadores es un abuso de poder. Nadie tiene derecho a agotar a los demás por motivos de lucro o ambición.
3.3.18 La vejez no anula la dignidad humana. Nadie debería verse obligado a trabajar cuando se le han acabado las fuerzas. Cuando la edad o la debilidad hacen imposible el trabajo, los fuertes deben ayudar a los débiles. Si la familia no puede hacerlo, la sociedad debería hacerlo.
3.3.19 Tampoco basta con decir que la gente debe trabajar; el trabajo debe estar disponible. Cuando muchos se quedan sin ella, el resultado es el sufrimiento público. Una persona no puede cumplir con el deber de trabajar si no hay manera de ganarse la vida.
3.3.20 Los sistemas pueden intentar equilibrar la producción y el consumo, pero aún así ocurren crisis. En esos tiempos, los trabajadores no deben ser abandonados. Las medidas materiales por sí solas no pueden garantizar el bien de todos.
3.3.21 Un remedio más profundo es la educación, sobre todo la educación moral. La verdadera educación forma el carácter. Enseña previsión, autocontrol, orden, responsabilidad y respeto.
3.3.22 Sin esto, las personas se dejan llevar fácilmente por los impulsos y la sociedad se vuelve menos estable. Con una buena educación se pueden reducir el desorden y el descuido sobre el futuro. Aquí reside uno de los verdaderos fundamentos del bienestar social.