Skip to main content

1.4 El Principio de la Vida

Nota de traducción
Este capítulo fue generado con IA a partir de la edición simplificada y puede contener errores. Por favor, reporta cualquier problema de traducción.

Seres orgánicos e inorgánicos

1.4.1 Los seres orgánicos son aquellos que tienen vida. Nacen, crecen, se reproducen y mueren. A esta clase pertenecen los seres humanos, los animales y las plantas. Los seres inorgánicos no tienen vida propia. Son sólo materia, como los minerales, el agua y el aire.

1.4.2 Ambos están formados de la misma materia. Lo que los diferencia es que los cuerpos orgánicos están unidos a un principio dador de vida.

El principio vital

1.4.3 Este principio vivificante se llama principio vital. La vida comienza cuando se une a la materia. La materia por sí sola no vive, y el principio vital por sí solo no es vida. La vida surge de su unión.

1.4.4 El espíritu y la materia son los dos elementos generales del universo. Pero en los seres vivos también existe el principio vital. Aun así, no es un elemento básico independiente. Proviene de una modificación especial de la materia universal.

La fuente y función de la vitalidad

1.4.5 La fuente del principio vital es el fluido universal. Está relacionado con lo que se ha llamado fluido magnético o fluido eléctrico animalizado, y sirve de vínculo entre el espíritu y la materia.

1.4.6 El principio vital existe en todos los seres orgánicos, pero toma forma diferente en cada especie. Por esto, cada especie de ser tiene la forma de vida y actividad adecuada a su naturaleza.

1.4.7 La vitalidad no actúa separadamente de la organización corporal. La vida depende de la materia organizada unida al agente vital. Sin esta unión, la vitalidad permanece inactiva.

Los órganos y la fuerza motriz de la vida

1.4.8 Los órganos de un ser vivo son como un mecanismo puesto en movimiento por el principio vital. Este principio es la fuerza motriz de los cuerpos orgánicos.

1.4.9 Da acción a los órganos y los órganos ayudan a mantenerla y desarrollarla. La vida resulta de la acción combinada del cuerpo organizado y el principio vital.

Vida y muerte

1.4.10 La muerte en los seres orgánicos proviene del desgaste de los órganos. El cuerpo es como una máquina: cuando sus partes principales ya no pueden trabajar juntas, la vida se detiene. El corazón está profundamente ligado a la muerte, pero no es el único órgano cuyo fallo puede acabar con la vida.

1.4.11 Después de la muerte, las partes materiales del cuerpo permanecen y pasan a otras formas. Pero el principio vital no se queda en el cadáver. Regresa a la fuente universal de la que los seres vivos obtienen vida.

La acción del fluido vital

1.4.12 Los órganos están impregnados de líquido vital, lo que hace que todas las partes del cuerpo actúen juntas. Mientras los elementos esenciales permanecen sanos, este fluido mantiene vivo el organismo.

1.4.13 Cuando esos elementos se alteran o destruyen, el fluido ya no puede actuar correctamente. La armonía de los órganos termina y sigue la muerte.

Una imagen extraída de la electricidad

1.4.14 Esto se puede comparar con la electricidad. En un dispositivo, la electricidad puede estar presente en un estado oculto, pero sus efectos aparecen sólo cuando está activa. De la misma manera, la vida aparece sólo por la acción del fluido vital en el organismo.

1.4.15 Cuando esa acción cesa, el efecto visible también cesa. La vida se produce por esta actividad y la muerte llega cuando termina.

Diferencias en la fuerza vital

1.4.16 La fuerza vital no es igual en todos los seres. Varía de una especie a otra, y también de un individuo a otro.

1.4.17 Por eso, algunos tienen más vitalidad que otros. Esta fuerza también puede agotarse, y si no se renueva absorbiendo y asimilando las sustancias que la contienen, puede debilitarse demasiado para mantener la vida.

Transmisión de fluido vital

1.4.18 El fluido vital puede transmitirse de un individuo a otro. El que tiene más puede darle algo al que tiene menos.

1.4.19 En determinados casos, esta ayuda puede revivir una vida que está cerca de extinguirse.

Inteligencia e instinto

1.4.20 La vida, la inteligencia y la materia son distintas.

1.4.21 Un ser puede vivir sin pensar. Las plantas viven pero no piensan. La inteligencia aparece a través del cuerpo en los seres vivos, pero no proviene de la materia.

1.4.22 Se pueden distinguir tres clases principales de seres.

1. Seres inanimados

1.4.23 Estos consisten sólo en materia. No tienen vida ni inteligencia. Los minerales pertenecen a esta clase.

2. Seres animados y no pensantes.

1.4.24 Estos tienen materia y vida, pero no pensamiento.

3. Seres animados poseedores de un principio inteligente.

1.4.25 Estos tienen materia, vida y un principio inteligente que les da la capacidad de pensar, querer y conocerse a sí mismos.

La fuente de la inteligencia

1.4.26 La fuente de la inteligencia es la inteligencia universal.

1.4.27 Sin embargo, la inteligencia pertenece a cada ser como propia, formando su individualidad mental. Su origen más profundo aún se encuentra más allá de la comprensión humana.

Instinto e inteligencia

1.4.28 El instinto es un tipo de inteligencia sin razonamiento, mediante la cual los seres vivos satisfacen sus necesidades.

1.4.29 No existe una línea exacta entre instinto e inteligencia, aunque sus efectos difieren. El instinto actúa por sí solo, mientras que la inteligencia pesa y elige.

Instinto, razón y libertad

1.4.30 El instinto no desaparece cuando se desarrolla la inteligencia.

1.4.31 Generalmente orienta hacia lo que es útil y bueno. La razón puede hacer lo mismo, pero a menudo se extravía. El instinto no compara ni juzga; la razón lo hace y, por lo tanto, otorga a los seres humanos libertad de elección y responsabilidad.

Las variedades del instinto

1.4.32 El instinto se presenta de forma diferente en cada especie según su naturaleza y necesidades.

1.4.33 En los seres conscientes del mundo exterior, el instinto se une a la inteligencia, la voluntad y la libertad. Sigue actuando, pero ya no solo.