Skip to main content

3.11 Justicia, Amor y Caridad

Nota de traducción
Este capítulo fue generado con IA a partir de la edición simplificada y puede contener errores. Por favor, reporta cualquier problema de traducción.

Justicia y Derechos Naturales

3.11.1 El sentimiento de justicia es natural en el ser humano. La educación puede desarrollarlo, pero no crearlo. Incluso una persona sencilla puede a veces juzgar con más justicia que alguien con más conocimientos.

3.11.2 Cuando las personas no están de acuerdo acerca de la justicia, la pasión a menudo distorsiona su juicio. El interés propio, el orgullo y el miedo les hacen ver mal. En su verdadero sentido, la justicia es el respeto por los derechos de los demás.

Ley humana y ley natural

3.11.3 Reconocemos los derechos de los demás a través del derecho humano y el derecho natural.

3.11.4 Las leyes humanas cambian con el tiempo, el lugar y el progreso de la sociedad. Son útiles para el orden social, pero son limitados y pueden ser imperfectos. La ley natural es superior. Expresa lo que es justo en sí mismo, y la conciencia a menudo ve esto incluso cuando la ley escrita falla.

La medida de la verdadera justicia

3.11.5 La regla más clara de la justicia es ésta: haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti.

3.11.6 En caso de duda, una persona debería preguntar qué consideraría justo si se intercambiaran los lugares. Pero esta regla debe aplicarse con sinceridad, sin torcerse por el egoísmo. La verdadera justicia comienza cuando una persona respeta los derechos de los demás tanto como los propios.

Justicia en la vida social

3.11.7 La vida en sociedad conlleva tanto derechos como deberes. El primer deber es respetar los derechos de los demás. Quien hace esto es justo.

3.11.8 Cuando se viola la justicia, se rompe la paz. Luego, la gente intenta recuperar por la fuerza lo que creen que les fue negado. Para comprender los límites de nuestros propios derechos, debemos permitir a otros los mismos derechos que reclamamos para nosotros mismos.

Igualdad, autoridad y subordinación

3.11.9 Los derechos naturales son los mismos para todos. Ante Dios todos son iguales y nadie es mayor por naturaleza que otro. Las posiciones sociales pueden diferir, pero eso no destruye esa igualdad básica.

3.11.10 Aun así, la igualdad no elimina el orden, la autoridad o la subordinación. La gente reconoce naturalmente la superioridad real en sabiduría, virtud y capacidad. La autoridad duradera se basa en el valor moral y la inteligencia, no sólo en el rango.

La justicia en toda su pureza

3.11.11 La justicia en toda su pureza no es sólo el estricto respeto de los derechos. Está unida a la caridad y al amor al prójimo.

3.11.12 Sin caridad la justicia es incompleta. La verdadera justicia respeta lo que se debe a cada persona, pero también incluye la bondad, la misericordia y el deseo real de hacer el bien a los demás.

El derecho de propiedad. Robo

3.11.13 El derecho a vivir es uno de los primeros derechos naturales. Por eso, cada persona también tiene derecho a buscar lo necesario para vivir y a reservar algo para los momentos de necesidad.

3.11.14 Lo que una persona gana con el trabajo honesto es propiedad legítima. Como es fruto del trabajo, hay que respetarlo. El deseo de poseer es natural, pero debe tener un propósito correcto. Adquirir lo necesario para la independencia y la seguridad es lícito. Buscar riqueza sólo para el disfrute egoísta o la acumulación sin fin es un abuso.

3.11.15 La propiedad concuerda con la ley moral cuando se gana honestamente y se usa correctamente. Lo que poseemos nunca debe hacernos olvidar la caridad ni las necesidades de los demás.

Propiedad legítima

3.11.16 Sólo es plenamente legítimo lo que se adquiere sin perjudicar a otros.

3.11.17 La posesión legal por sí sola no es suficiente. Si algo se ha obtenido mediante violencia, fraude, explotación o cualquier medio injusto, no se lo posee verdaderamente de manera justa, incluso si la ley humana lo permite. La regla es la misma que en toda la vida moral: no hagas a los demás lo que no quisieras que te hicieran a ti mismo.

3.11.18 Todo lo que se tome contra la justicia es una forma de robo, cualquiera que sea el nombre que la gente le dé.

Los límites de la propiedad

3.11.19 El derecho de propiedad existe, pero tiene límites.

3.11.20 Lo que se adquiere honestamente pertenece a su dueño, pero las leyes humanas son imperfectas y no siempre coinciden con la verdadera justicia. Una cosa puede ser legal y aun así no estar bien.

3.11.21 La verdadera justicia se basa en la equidad, el amor y el respeto por los derechos de los demás. La propiedad es legítima cuando proviene de un trabajo honesto, no daña a nadie y se utiliza sin olvidar el deber hacia el prójimo.

Caridad y amor por el prójimo

3.11.22 Caridad significa bondad hacia todos, paciencia con las faltas de los demás y perdón por los errores.

3.11.23 El amor y la caridad completan la ley de la justicia. Amar al prójimo es hacer por los demás el bien que desearíamos para nosotros mismos, en todas nuestras relaciones.

3.11.24 La verdadera caridad no honra a los ricos e ignora a los pobres. Trata a quienes sufren con respeto y ayuda a restaurar su dignidad.

Amar a los enemigos

3.11.25 Amar a los enemigos no significa sentir afecto por ellos. Significa perdonarlos y devolver bien por mal.

3.11.26 Al hacer esto, la persona se eleva por encima del odio en lugar de dejarse dominar por él. La verdadera prueba de la caridad es elegir la bondad incluso cuando hemos sido heridos.

La limosna y la verdadera benevolencia

3.11.27 La mendicidad muchas veces degrada a la persona. Una sociedad justa debería atender a quienes no pueden trabajar, sin humillación.

3.11.28 Dar limosna no está mal, pero el espíritu con el que se da es muy importante. La verdadera caridad no siempre espera a que la pidan; busca a los necesitados.

3.11.29 Un regalo ofrecido con dulzura hace más que satisfacer una necesidad, mientras que el orgullo o la dureza hieren. Muchos sufren en silencio, y las personas sabias aprenden a darse cuenta de esta pobreza oculta y a ayudar sin ostentación.

La ley del amor

3.11.30 Amaos unos a otros: esta es toda la ley. Es el principio divino que gobierna la vida moral.

3.11.31 Ningún espíritu está completamente solo. Cada uno recibe orientación de los más avanzados y debe cuidado y paciencia a los menos avanzados.

3.11.32 Por tanto, la caridad es mucho más que una donación ocasional. Significa buscar el sufrimiento oculto, soportar las faltas, enseñar a los ignorantes y ayudar a los que han caído en lugar de despreciarlos.

Responsabilidad y educación moral

3.11.33 Algunas personas caen en la miseria por sus propios errores. Aun así, juzgar con dureza es demasiado fácil. Si se les hubiera dado una sólida educación moral, muchos podrían haber evitado los hábitos que los arruinaron.

3.11.34 Gran parte del sufrimiento social puede prevenirse antes de que sea necesario aliviarlo. El mundo mejora cuando a las personas se les enseña el deber, el autocontrol, la justicia y la caridad.

Amor maternal y filial

3.11.35 El amor de una madre es una ley de la naturaleza que protege al niño y preserva la vida. En los seres humanos, puede elevarse por encima del instinto y convertirse en una verdadera virtud.

3.11.36 En los animales, este apego suele durar sólo mientras las crías necesitan cuidados. En las personas puede durar toda la vida y manifestarse en devoción, sacrificio y abnegación. El amor filial tiene el mismo carácter. No es sólo gratitud, sino un vínculo fortalecido por el afecto mutuo y uno de los vínculos más puros de la vida familiar.

Madres que no aman a sus hijos

3.11.37 Cuando una madre no ama a su hijo, algo falla en un vínculo que debería ser natural. Esta frialdad puede ser una prueba para el niño o el resultado de faltas del pasado.

3.11.38 Aún así, la madre no está excusada. Su falta de afecto muestra debilidad moral porque no logra apoyar, proteger y guiar. El niño, al soportar este sufrimiento con paciencia, puede ganar fuerza moral.

El deber de los padres hacia los niños difíciles

3.11.39 Los padres no están exentos de su deber porque un niño sea difícil o cause tristeza. Aún deben amar, instruir, corregir y hacer todo lo posible para volver al niño hacia el bien.

3.11.40 Este deber requiere paciencia y perseverancia. A veces los padres sufren en parte porque permitieron que las faltas crecieran temprano y pueden cosechar lo que han sembrado.

3.11.41 El amor familiar no es sólo un sentimiento. Es también un deber de constancia, sacrificio y responsabilidad, especialmente cuando el dolor lo pone a prueba.