3.7 Vida en sociedad
La necesidad de vida social
3.7.1 Los seres humanos están hechos para vivir juntos.
3.7.2 Nuestras facultades de expresión, comprensión y cooperación demuestran que no estamos hechos para un aislamiento total. Vivir solo, aislado de todos los demás, va contra la ley de la naturaleza.
3.7.3 La gente se necesita unas a otras. Nadie tiene todas las habilidades ni todos los conocimientos dentro de sí mismo. Lo que a una persona le falta, otra lo puede suplir. A través del contacto, el intercambio y la ayuda mutua, las personas apoyan el bienestar de los demás y avanzan juntas.
3.7.4 Por tanto, la vida social es necesaria para el progreso. Al unir sus esfuerzos, los seres humanos se completan unos a otros y avanzan de maneras que no podrían si permanecieran solos.
La vida del aislamiento. El voto de silencio
3.7.5 La vida humana está destinada a ser vivida con los demás. El aislamiento total no es, en sí mismo, un camino hacia la bondad. Cuando alguien se retira sólo por paz personal o para escapar de las luchas de la vida, se vuelve egoísta. Una vida inútil para los demás no puede estar totalmente de acuerdo con la ley de Dios.
Aislamiento absoluto
3.7.6 Encerrarse completamente para evitar la corrupción mundial tiene serios inconvenientes. Puede que elimine algunas tentaciones, pero también elimina oportunidades para practicar la caridad. No basta con evitar el mal; también hay que hacer el bien.
3.7.7 Una persona que vive completamente sola ya no puede consolar, apoyar, perdonar o servir a otros en sus deberes humanos ordinarios.
Baja por Servicio o Trabajo Útil
3.7.8 No todo alejamiento de la sociedad es censurable. Cuando la gente deja los placeres mundanos para cuidar de los enfermos, los pobres o los que sufren, su jubilación tiene un propósito útil. No huyen del deber sino que lo cumplen mediante la caridad.
3.7.9 Lo mismo ocurre con quienes buscan la tranquilidad para realizar un trabajo serio y útil. La soledad no es egoísta cuando les ayuda a hacer el bien a los demás.
El voto de silencio
3.7.10 El habla es un don natural con un propósito. La culpa no está en hablar, sino en abusar del habla. El silencio, utilizado con prudencia, puede favorecer la calma y la reflexión.
3.7.11 Pero un voto absoluto de silencio va demasiado lejos. Al rechazar la comunicación, una persona rechaza una facultad otorgada con fines útiles y corta un medio común de ayudar, enseñar, consolar y amar a los demás.
Las relaciones sociales y la ley del progreso
3.7.12 Las relaciones humanas son parte de la ley del progreso. Las personas crecen viviendo unas con otras, no separándose por completo. El contacto con los demás brinda oportunidades para resistir el egoísmo y practicar la paciencia, la bondad y la caridad.
3.7.13 Así, la soledad y el silencio pueden ser buenos cuando sirven a la reflexión, a la disciplina o al trabajo útil. Pero cuando se hacen absolutas, se oponen al progreso que se supone que deben apoyar.
Lazos familiares
3.7.14 En los animales, el vínculo entre padres y crías es principalmente instintivo. La madre los cuida mientras están débiles, pero cuando pueden vivir solos, ese deber termina.
3.7.15 En la vida humana, las cosas son diferentes. Los seres humanos están hechos no sólo para la vida corporal, sino también para el crecimiento y el progreso moral. Por eso no se les puede juzgar únicamente por comparación con los animales.
3.7.16 Por eso los vínculos sociales son necesarios y los familiares son el primero de ellos. No son mera costumbre, sino parte del orden natural.
3.7.17 El afecto familiar hace más que ayudar a los niños a sobrevivir. Enseña a las personas a amarse unos a otros y las prepara para ver a todos los seres humanos como hermanos y hermanas.
3.7.18 Cuando los lazos familiares se debilitan, la sociedad sufre. El egoísmo crece, el cuidado mutuo se desvanece y la gente se vuelve más aislada. Por tanto, los vínculos familiares son naturales y necesarios para la vida moral.